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Por el
Presidente José Gobello
La Academia Porteña del Lunfardo no solo
difunde conocimientos, además los crea.
A la continua tarea de difusión precede
la de investigación, que en cuatro décadas
largas nunca ha sido descuidada. Al fundarse la
Academia, la que podríamos llamar lunfardología
aún no tenía existencia. Se hablaba
del tema con opiniones apenas sostenidas por la
memoria -o la desmemoria-, la improvisación,
el diletantismo. La Academia convirtió
el estudio del lunfardo en una verdadera disciplina
intelectual y el propósito de que así
ocurriera se consolidó cuando ingresaron
a la institución lingüistas de la
talla de Marcos Augusto Morínigo.
Las que llamamos Comunicaciones Académicas
cumplen el doble cometido de recoger los nuevos
aportes al conocimiento del lunfardo y de difundirlos
entre quienes se interesan por ellos, ya fuere
por imperativos profesionales, por preferencias
estéticas, por nostalgia o por sentimentalismo.
En 42 años de vida la Academia ha producido
y difundido 1600 de esas comunicaciones. La primera
de ellas, la N° 1, aparecida en 1963, no se
ocupaba precisamente del lunfardo sino del vocabulario
difundido entre los estudiantes de la capital
de la provincia de Misiones. La firmaba el profesor
Mario Oscar Guerra y, sin proponérselo,
estaba señalando el mejor camino para nuestra
actividad; es decir el que arrancando del habla
marginal de Buenos Aires nos llevaría a
la consideración del habla popular de todas
las regiones del país.
Las 1600 comunicaciones que ayudan a justificar
una actividad de cuatro décadas se ocupan
de temas diversos. Los lexicológicos tienen
preponderancia, pero abundan también los
estudios sobre diversos aspectos históricos
de la evolución del habla en la Argentina.
Identidades que yacían poco menos que ocultas
para el conocimiento general fueron develadas
y en lo que los aspectos lingüísticos
de la labor académica se refiere, la etimología
y la semántica tuvieron privilegio. El
total es un vasto y muy rico repositorio de información,
casi siempre de primer agua, que está a
disposición de quien lo requiera. Prolijos
índices elaborados por el Amigo (Medalla
de Plata) Rodolfo D'Agostino facilitan la consulta.
D'Agostino ha realizado, con extremada generosidad,
un trabajo de galeoto que nunca le será
suficientemente agradecido.
La Academia ha dado a luz muchísimas publicaciones
de las que informamos en el número anterior
de este boletín. Todas ellas, junto a las
comunicaciones, forman parte de nuestro corazón
académico y día a día son
leídas y consultadas por extranjeros y
porteños. Todos estos trabajos constituyen
en definitiva el orgullo de nuestra Academia.
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