Homenaje a Carlos García

 

En la sesión del 1° de mayo la Academia rindió homenaje al académico numerario Carlos García con motivo de haber alcanzado su nonagésimo aniversario.

Fue vocero del cuerpo académico el académico numerario Hipólito Jesús Paz quien dijo:

"El 21 de abril de 1914 tuvo destino de fecha. ¿Por qué? Porque ese día nació un artista -y qué artista-: Carlos García. Un hombre que hizo de su vocación su vida.
De quien supo desde niño, ya, por el barrio de San Cristóbal en México y Rincón, escuchar y seguir la voz de su vocación.
"Porque la vocación es un llamado. Y es un camino. Un llamado que no puede desoirse, porque renunciar a él es renunciar a ser. A ser lo que se debe hacer.
"Es también, y eso él lo supo, un áspero camino, pero el único, en cuyo andar el hombre se fortalece.

"La trayectoria artística de Carlos García es larga y riquísima en frutos. Ya a los seis años estudiaba piano, solfeo y teoría. Al principio sobre una mesa, porque los recursos no abundaban; después, su padre a costa de sacrificio le compró un piano. Y a esa edad fue su primer profesor el maestro Pedro Rubione.

"De allí en más perseveró año tras año para lograr una mayor perfección. Tarea ardua pero que le dio sus frutos.

"Debutó el 2 de abril de 1926 de pantalón corto. Actuó en salas cinematográficas antes del cine sonoro. Entre otras el Renacimiento de la calle Lavalle donde tocaba Julio De Caro.

"Nos cuenta que la gente iba más para escuchar a De Caro que para ver la película. De esto yo doy fe. ¡Perdón! Hubiera dicho Pichuco por haber dicho yo. Pero lo cierto es que una tía mía que era mi madrina y que bailaba el tango me llevó ese año a escucharlo. Si se me permite una digresión les contaré que mi tía tanguera era dueña de una gran fortuna. Ella me enseñó que el dinero mejor ahorrado es el que se gasta. No vale la pena decirles que mi tía murió en la pobreza. Pero muy feliz. Que es, en definitiva, lo que importa.

"He hablado de Troilo. No puedo dejar de traer, emocionado, el recuerdo del maestro García sobre Pichuco: "Aníbal Troilo es el símbolo del tanguerismo. Fue un músico monstruoso".

"El maestro García pasó por otros géneros, lo cual dio mayor amplitud a sus conocimientos. Su primer trabajo fue con Roberto Firpo y acompañó después a inolvidables cantantes, entre muchos otros a Mercedes Simone, Oscar Alonso, Alberto Marino.

"Por más de 25 años asesor de Odeón tuvo sus propios y notables conjuntos y deslumbró en Japón con sus giras en 1974 y 1980.

"En la actualidad ha merecido, con el maestro Raúl Garello, ser uno de los dos directores estables de la Orquesta del Tango de Buenos Aires. Porque ésta con 25 músicos puede llevar su mensaje al interior del país y al extranjero.

"En su vasto y notable repertorio discográfico hay muchas grabaciones antológicas. Entre ellas Viviani, de Roberto Firpo y Dos lunares, de Julio De Caro, que son las que primero vienen a mi memoria.

"Pero de todas sus interpretaciones trasciende un hálito poético. Y eso es -lo reflexionaba mi admirada Cora Cané-, lo importante: No perder el sentido poético de la vida. Eso lo sabe Carlos García. Y lo practica.

"Para resumir, que Carlos García es, como se dice, "un hombre sumado". Le llevó un tiempo, por supuesto, llegar a ser lo que es: le llevó, tan sólo, una vida, su vida. Claro que para el artista el tiempo no existe. Es apenas un sueño. Pero un sueño que vale la pena ser vivido. Amén de lo dicho, el maestro García tiene la rara virtud de ser, en el sentido cabal de la palabra, un amigo.

"Su noble cara lo dice todo. Porque la cara no es el espejo del alma. Es el alma. En él, el apretón de manos con un amigo es -y voy a recordar un sabio pensamiento que dejó caer una tarde mi amigo Ben Molar: no son las manos las que se estrechan sino dos almas que se hacen una-. Y es cierto. Carlos García entiende la amistad como lo que la amistad es: el extremo de la perfección en la relación humana.

"Por eso, amigos míos, festejar cada cumpleaños suyo es, como diría Hemingway de París, un fasto móvil. Pero el de esta noche nos regocija aún más por ser el de los primeros noventa años del maestro."

Discurso pronunciado por el académico numerario Hipólito Paz en la sesión académica correspondiente al 1° de mayo de 2004.