Una noche, ya muy tarde, una noche de desvelo... sentí en la pieza vecina varias frases de dolor... Era la voz de una niña, que en algo así, como un rezo, entregando sus suspiros, sollozaba esta oración:
Ya se ha roto la muñeca que tornaba sus ojitos, cuando yo le tarareaba dulcemente el arrorró... Ya se ha roto y los pedazos, me llevaron el cariño de la amiga de la infancia que una hermana me quitó. Ya se ha roto la muñeca, que mi madre que está en Gloria, me dejara entre mis brazos, con un beso y un adiós... Ya voy, madre a darte un beso, rota llevo la muñeca, pero guardo los pedazos, tal vez la componga Dios...
Y un recuerdo me dio vida y ese recuerdo se ha ido, si ya no veo en tus ojos la santa que el ser me dio... ¡Tierra!, sepulta mi cuerpo que lo que alma yo te brindo, ya voy madre a darte un beso, tu recuerdo me dolió… |