Animá un poco ese fuego porque está fría la cama. Dame muchos cimarrones que la noche está muy brava. Que te cuente los amores que sentí cuando muchacho, me he olvidado los recuerdos, se murieron para mí.
Es porque en tus campos llenos de ilusiones, no cayó entuavía una sola helada. También en los míos floreció una rama donde hice mi nido y hoy no queda nada.
No hablemos de amores porque es cosa fiera, sólo tengo nieve donde tuve fuego. Es como pedirme paz en una hoguera, que sirva ‘e yesquero los ojos de un ciego.
No me hablés, chirusa fiera, que es cosa de lamentar que Dios no nos haiga dao la facultad de olvidar. Que el humo de estos tizones me han nublao, me están ahogando. Y estoy sin querer, chirusa, lagrimeando, lagrimeando... |