Con la mochila al hombro, igual que el caracol, marchan de dos en fondo los cosecheros del algodón.
Con la cabeza gacha en busca de ilusión va con su vida guacha el cosechero del algodón, que nunca será patrón.
Mientras florece y sube hacia las nubes el algodón, sufre trabaja y riega la madre tierra con el sudor, el pobre cosechero que nunca será patrón.
Y así, la vida los lleva arreando. Así, el hombre sigue luchando y el cosechero pensando que nunca será patrón. |