Alma, que al cruzar la vida ibas convencida de hallar un amor; alma, que soñaste ufana ver en tu mañana dicha y esplendor. Alma, que el arrullo suave de tu sueño de ave se trocó en dolor; alma, nunca desesperes porque si tú mueres matarás mi corazón.
Y en el crisol de tu arrebol quise ligarme a tu alma. ¡Porque te amaba, dulce cariño mío! Fue un sueño vano... Fue amargo despertar... Porque al nacer ese querer sólo perdí la calma, y nunca más he de poder olvidar todo el encanto de tu mirar.
Y sin piedad a tu orfandad vino a sumirme el sino, y en el naufragio de todos mis anhelos hoy vaga mi alma, transida de su penar... Y en mi canción va mi perdón para quien fue tirana y quiera Dios llegue la dicha sin par tus blancas sienes a coronar... |