Es arisco ese tango que rezonga el oscuro motivo de un dolor, donde muere el percal bajo la luna, sobre el lomo del turbio callejón. Yo te busco las manos en la frase de ese tango pintado de malvón. Y me dice el cantar triste y sencillo, será como ese tango... tu corazón. Y el recuerdo golpea inútilmente, castigo de amargura y de rencor.
Tango, nada más que rama ausente fue tu amor indiferente, mas allá de mi rencor. Tango, sal amarga de tu encuentro me da el lastimado acento de un bandoneón. Tango, triste, gris, sencillo y lerdo, soledad donde recuerdo cien angustias y un perdón.
Sin embargo, conmueve de algún modo esa pena alumbrada de farol el motivo fugaz de una tristeza que en el viento, después, se hizo canción. La distancia y el tango que sorprende, ese tango pintado de malvón, me recuerdan la luna de tu frente después de tu silencio y mi dolor. Extraviado de todo, amargamente, sollozo entre las sombras de tu rencor. |