Como alondra que pasó, en los labios la canción, en sus ansias, sed de amar, campo abierto el corazón. En los ojos mucha luz, luz de viejo bulevar y en tu gracia algo de sol que alumbrará tu arrabal.
Y así fue que te encontré, alondra loca que yo tanto amé. Te llevaste el alma mía mordiéndola en tus caprichos, al destrozar mi cariño como otros tantos quizá; levantaste así tu vuelo como fugaz mensajera... llevándose esas quimeras donde yo pues un altar.
Ya mi alma está destrozada y en mis recuerdos perduran la gloria de tus ternuras que en otros tiempos sentía; y al revivir en mi pecho las caricias que añoro tanto, quizá te llegue mi canto como un reproche de amor. |