| Meditación |
| Tango |
|
Música:
Carlos Di Sarli
|
|
Letra:
José De Grandis
|
Horas fugitivas de mi vida. Dulces dichas ya perdidas se han ido y no han de volver jamás. Horas beatíficas que fueron furtivas se extendieron y nunca volverán ya más. Horas que al presente rememoro y al recuerdo de ellas lloro sin poderlo contener en mí. Horas que matan lentamente a mi alma aun doliente de sufrir.
Horas que siento en el alma atormentar porque han sido el bello “Edén” de mi vida. Sólo una soledad perdida queda de tanta ventura y la inefable dulzura de mis horas tan felices dejaron en mi alma cicatrices que nunca el olvido ha de borrar. Avaro guardo esta pena que no podré olvidar
Penas negras, penas que atesoro en un lindo cofre de oro que lloro en mi corazón por ti. Fieles y dulces compañeras de frágiles quimeras de loca ensoñación en mí. Penas que al presente rememoro y al recuerdo de ellas, lloro, sin poderlo contener en mí. Horas que matan lentamente a mi alma aun doliente de sufrir. |
|
|
|
|
|
|
|
Escuchar la música
(01'54")
Solo de piano por Jorge Finkielman
Instrumental
26/04/2004 Estados Unidos 0
Particular
|