Quisiera una divina canción de amor, quisiera un dulce sueño de azul despertar llevando a tus oídos la enorme pasión, la pasión que anhelo cantar; no puedo ser esclavo de este hondo sufrir, no quiero la amargura de tanto dolor, reclamo tu ternura, sí, que seas siempre para mí cual si tú fueras mi única ambición.
Con tu querer seré dichoso, con tu querer mi vida trunca curando irá el dolor que padeció, calmando irá la pena de vivir y un sueño azul, soñando nunca desflorará para mi corazón ¡y viviremos acariciando la gloria eterna de esta pasión!
Mi voz para tu oído tendrá el dulzor de arrullos cariñosos que tanto soñé, mi voz dirá cantando, la fe y el amor armonías nacidas por ti; ¡si escuchas la canción que tu nombre inspiró sabrás de mi ternura y también tú sabrás que toda mi esperanza fue la de este amor que te juré y la más santa y pura ilusión! |