Amor que refleja en la inmensidad del mar la luz de la estrella que alumbra nuestro andar. Sublime bendición que el cielo destinó para los dos. Unidos ante Dios no habrá final en nuestro eterno amor. Tal vez habrá un adiós sólo al llegar ante la eternidad. Cuando la noche al fin de sombra cubra al sol y el tiempo quede atrás cuando se aleje el mar cuando no estemos más.
De hinojos pediré, por mi perdón, me lleven junto a ti. Yo sé que no podré ya nunca más tenerte junto a mí. Que abrá un abismo azul entre mi amor y tú, entonces sí, tal vez, será el final frente al supremo altar, después de tanto amar un sólo adiós y el mas allá. |