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![]() por Gaspar
Astarita
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Poeta (5 de octubre de 1908 - 2 de enero de 196 Nombre completo: Froilán Francisco Gorrindo |
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Sentenciosas, entradoras, porque estaban amasadas con
un lenguaje directo, sentido y sencillo, y aunque marcaban descreimiento
y señalaban injusticias, ese material produjo verdaderos impactos entre
1936 y 1940. Y todo ello había salido de la pluma de este bardo quilmeño,
postulándose en ese tiempo con sensación de suceso.
Esos éxitos fueron "Las
cuarenta", "Paciencia",
"Mala suerte",
"Gólgota",
"La bruja",
"Ansiedad",
por nombrar únicamente las piezas que surgieron casi encadenadas en
ese corto período.
No obstante la gran popularidad de esa obra, poco se
sabe de su autor, "Pancho" Gorrindo. Si bien su producción
total abarca casi setenta títulos y ella acusa algunas desigualdades,
unas cuantas composiciones se salvan y sobrepasan holgadamente el nivel
medio y, entre éstas, "Las
cuarenta" es la que más identifica al autor y la que ha alcanzado
categoría de clásico. Pero insistimos, detrás de "Las cuarenta"
hay muchas otras rescatables que trataremos de puntualizar en este trabajo.
Froilán Francisco Gorrindo nació en Quilmes (suburbio
de la ciudad de Buenos Aires), el 5 de octubre de 1908, y allí transcurrió
toda su vida. En un hogar de clase media, recibió influencias, educación
y apoyo de unas tías maduras, además de su madre, ya que a muy corta
edad perdió a su padre. Y sobre todo le fue inculcada una rígida conducta
que asimiló en lo moral y en lo espiritual, puesto que en lo formal
fue ganado por la calle, en donde si bien tomó rápida experiencia de
vida, adquirió al mismo tiempo, el gusto por la bohemia y las calaveradas,
hábitos y costumbres nocheras de las que no pudo desprenderse ni aún
cuando formó su propio hogar.
Alto, delgado, usaba invariablemente esos amplios moños
oscuros, clásicos en los vates populares de aquellos años. Campechano,
cordial, mezcla de orillero y hombre de asfalto, se desplazó cómodamente
en los círculos del ambiente nocturno, con su habitual bonhomía, irradiando
afecto y simpatía.
Aunque sólo cursó estudios primarios eso no lo limitó
a seguir su vocación por las letras, y su agudo instinto de observación
y su rebeldía lo derivaron a la poesía, en la cual encontró el propicio
campo de expresión para reaccionar y pronunciarse con acento profundo.
En su mensaje hubo rigor y aspereza, pero además hondura y escepticismo.
Hay distintas etapas de creación en la trayectoria
autoral de Francisco Gorrindo. La primera corresponde a sus inicios,
recién traspuestos los 20 años de edad. A esa época, un tanto indcisa
y de aproximación a los grandes artistas del género, pertenece su primer
tango "Perdón de muerta", con música del guitarrista Pablo
Rodríguez, que alcanzaría la grabación inmediata en la voz de la
esposa de éste, la cancionista Mercedes Simone,
el 11 de febrero de 1931.
De ese tiempo son también "Miserere"
(con música de Miguel
Padula), "Vida perra" (con Rafael
Rossi), grabado por Francisco Canaro
en 1933, "Disfrazate
hermano" (con Antonio Bonavena)
y algunos otros títulos más que no alcanzaron a popularizarse.
La segunda etapa -la más feliz y exitosa- comenzó en
1936 y so prolongó casi hasta el final de la década. Aunque algunas
de esas letras pudieron haber sido gestadas antes, en espera de encontrar
un compositor e intérprete indicado para proyectarlas. Recordemos también
que en esa época contrajo matrimonio con Emma Lepanti, con la cual tuvo
tres hijos.
El inicio de esa etapa lo marca "Triste domingo",
una traducción que hizo Gorrindo, junto al músico Julio Rosenberg, de
la composición de Rezso Seress con letra original de Laszlo Javor, canción de la cual dejó una bellísima
versión Mercedes Simone.
Casi simultáneamente se produce la aparición de "Las
cuarenta", con música de Roberto Grela
cantado por primera vez por Fernando Díaz en
una gira por el interior del país y luego en Radio Belgrano de Buenos
Aires y posteriormente fue cantado por Azucena
Maizani en el Teatro Nacional.
Enseguida es grabado por prestigiosos intérpretes:
Charlo, la orquesta de Francisco
Lomuto con el cantor Jorge Omar, Francisco
Canaro con la voz de Roberto Maida y el
excelente cantor Alberto Serna acompañado por las guitarras del compositor
del tango, Roberto Grela.
Con esta obra en nombre de Gorrindo alcanzó rápida
y amplia popularidad, y los registros discográficos y la repercusión
traspusieron nuestras fronteras.
También a principios de 1937, Charlo
le grabó otro hermoso tango titulado "Novia", con música de
Francisco Rofrano. En estos versos no hay escepticismo, ni aspereza,
ni rebeldía. Son de otra temática -la del amor y la esperanza- que también
frecuentó con acierto.
Por ese tiempo, ha conseguido Gorrindo un acercamiento
a la orquesta de Juan D'Arienzo, cuyas
actuaciones han alcanzado enorme popularidad. Se vinculó estrechamente
a su director y a diversos músicos de la agrupación, desde donde dio
a conocer muchos de sus tangos.
Precisamente fue al "Rey
del compás" que Gorrindo le entregó la letra de su tango "Paciencia",
D'Arienzo le compuso la música y lo grabó inmediatamente, con la voz
de su cantor Enrique Carbel el 29 de octubre de 1937, logrando otro
suceso. Más tarde lo volvería a grabar con las voces de Alberto
Echagüe (en dos oportunidades) y Horacio Palma.
Agustín Magaldi lo grabó
en enero de 1938, unos meses antes de morir, dándole el espaldarazo
definitivo al éxito.
El año 1938 señalará para Pancho Gorrindo otro tramo
exitoso de su carrera de autor. De salida, escribe un tango muy lindo,
"Dejame ser así", con música de Enrique
Rodríguez, quien lo grabó con su orquesta y el cantor Roberto Flores.
El 28 de junio, siempre en 1938, Mercedes Simone
le registra una hermosa canción, "Verano",
con música de Joaquín Mauricio Mora. E inmediatamente
otros tres impactos: "Gólgota",
un hermoso tango musicalizado por el pianista Rodolfo
Biagi, quien registró en el disco con la voz de Teófilo Ibáñez.
Siempre en 1938, el mismo tango quedó impreso en otra placa discográfica,
esta vez la de Francisco Lomuto cantando Jorge
Omar. Y seguidamente la grabó un cantor de enorme popularidad en
esos años, el rosarino Héctor Palacios.
Después otro tango y otro éxito: "La
bruja", con música del pianista Juan
Polito, grabado por D'Arienzo con la
voz de Alberto Echagüe. Ángel
Vargas registró esta misma obra poco tiempo después con guitarras.
Al poco tiempo, otra muestra de su inspiración, "Ansiedad",
un tango musicalizado por un bandoneonista de D'Arienzo,
Domingo Moro. Y remató esta segunda etapa autoral, en 1939, con "Mala
suerte", tango con música de Francisco
Lomuto, quien lo grabó inmediatamente con Jorge
Omar. Luego lo cantará Charlo.
De la misma época, es otro tango con D'Arienzo:
"Dos guitas",
quien lo grabó también con Alberto Echagüe.
Del tercer período, de los años cuarenta en adelante,
trascendieron pocos títulos. Uno de ellos es "La
vida es corta", con música de Ricardo
Tanturi quien lo llevó al disco con la voz de Alberto
Castillo. Y mediando la década, otro tango muy importante: "Magdala",
con música de su gran amigo Rodolfo Biagi.
Grabado primero por D'Arienzo con Armando
Laborde y después por el propio Biagi con Jorge
Ortiz.
Hay algunos otros títulos con letras de valor, pero
insistimos, su mejor tiempo ya había pasado.
Froilán Francisco Gorrindo vivió siempre en Quilmes,
su vida transcurrió yendo y viniendo al centro de Buenos Aires, con
noches y madrugadas de por medio, desgastándose en un casi cotidiano
contacto con los ambientes de la música ciudadana y cumpliendo con su
trabajo de empleado municipal.
Murió de una penosa enfermedad el 2 de enero de 1963,
pero sus versos, sus tangos y una calle de su amado Quilmes están reteniendo
su recuerdo. En ellos regresa siempre Francisco Gorrindo: "Vieja
calle de mi barrio / donde he dado el primer paso / vuelvo gastado el
mazo / en inútil barajar."
Y volverá, además porque supo expresar, con sencillez
y emoción a toda una época del tango. La que sintió y vivió agotando
sus noches y sus copas, en las que vibró con cuerdas de auténtico poeta
popular.
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