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El Cantor del Tango: Su evolución
en el tiempo
El solista consagrado
Fueron muchos los rubros famosos, pero la disolución
de los mismos nos enseñan de orquestas que desaparecen por la
partida del cantor o que por esa causa decaen muchísimo, y vocalistas
que al irse pasan al olvido o a un plano muy menor cuando intentan su
etapa de solista.
De todos modos en el fin del '40 vemos levantar vuelo
y armar sus propias agrupaciones musicales a cantores de la talla de
Alberto Castillo, Alberto
Marino, Ángel Vargas
y Francisco Fiorentino,
todos ellos famosos y exitosos que continúan su trayectoria como
grandes solistas.
![]() Alberto Marino Es cierto que los expertos los prefiere en su anterior
condición, pero no es menos cierto que nos dejaron, en esta nueva
etapa, algunas versiones antológicas.
Alberto Castillo
con su orquesta dirigida por Emilio Balcarce en "Yo llevo un tango
en el alma" de Osvaldo Sosa Cordero en 1945.
Alberto Marino
con su orquesta para sus versiones de "Mariposita" de Anselmo
Aieta y Francisco García
Jiménez, grabado en 1954 y "Del suburbio" de Oscar
Sabino y Víctor Lamanna en 1955.
Ángel
Vargas con su orquesta dirigida por Armando Lacava en "Chingolito"
de Antonio Scatasso y Edmundo Bianchi, en 1953.
Francisco
Fiorentino con su orquesta dirigida por Astor
Piazzolla en "Viejo Ciego" de Sebastián
Piana y Homero Manzi en
1946.
Por primera vez en la historia del tango el cantor
somete a la orquesta, propia o contratada, la pone a su disposición
para su lucimiento y termina de este modo -parecería para siempre-
el viejo predominio.
![]() Roberto Goyeneche y Edmundo Rivero Otros excelentes cantores de orquesta llegaron a ser
más importantes en su etapa solista, tal los casos de Edmundo
Rivero y Roberto Goyeneche,
ambos ex vocalistas de Horacio Salgán
primero y Aníbal Troilo,
después; Héctor Maure,
ex Juan DArienzo
o Miguel Montero y Jorge
Vidal ambos provenientes de la orquesta de Osvaldo
Pugliese.
Pero hubo muchos otros, la mayoría, que llegaron
a solistas un poco tarde, cuando ya el tango no era convocante de la
juventud y su declinación los terminó arrastrando inexorablemente.
El caso de Alberto
Morán es curioso. Su etapa más importante y valiosa
fue sin duda cuando cantaba para la orquesta de Osvaldo
Pugliese, pero ya solista y acompañado por la orquesta de
Armando Cupo, mantuvo su éxito y por momentos hasta lo superó.
Y pese a la temprana declinación de su garganta sus seguidores
nunca lo abandonaron. Algo similar ocurrió con El Polaco
Goyeneche de los últimos
años.
Otros grandes que llegaron a ser importantes solistas
fueron Julio Sosa ex
Francini-Pontier-,
quien tuvo el mérito de resucitar el tango en los difíciles
años sesenta; Floreal Ruiz
que fue cantor de importantísimas orquestas y terminó
siendo una estrella con brillo propio hasta el final de sus días,
Roberto Rufino considerado
maestro de cantores por sus propios pares y Argentino
Ledesma, ex cantor de Héctor
Varela que a partir del éxito de "Fumando espero",
tango de Juan Viladomat Masanas y Félix Garzo, hizo una exitosa
carrera profesional, vendiendo muchos discos.
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El Cantor del Tango: Su evolución
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