A veces me parece que nació Buenos Aires de la lira de un ángel que le cantaba a Dios cuartetas empañadas de grelas y misterios; historias de hombres solos que coreaba el adiós. A veces me parece que nació Buenos Aires de un grito destemplado que soltó el corazón cuando alguien chamuyaba con su sombra, entre sueños, y acunaba recuerdos igual que un bandoneón.
(Recitado) A veces me parece que te inventó Pichuco que el nombre te lo puso la gola de Gardel. Que el río fue naciendo del color de Quinquela. Que Manzi trajo el barrio con su luz de almacén.
A veces me parece que latís solamente cuando alguna muchacha te luce en su vaivén. Cuando al quererte somos celestes como el aire. Eternos caminantes que recorren tu piel.
A veces me parece que nació Buenos Aires cuando el alba soltaba los galgos del reloj y duendes laboriosos, detrás de los zaguanes, limpiaban madrugadas vacilantes de sol. A veces me parece que nació Buenos Aires de un patio abandonado que cuidaba un gorrión, de novios desvelados en la cruz de una esquina, de tranvías y lunas que un poeta cantó. |