Dos cantores llegaron, de esos que andan errantes, invitaron a todos, los que por afición esa noche quisieran escuchar a los mozos, que de sitios lejanos, les traiban el regalo gaucho de la canción.
Repartieron papeles, ande estaba el aviso, de que en la pulpería habría esa función; era pa' Juan Liborio, como una fiesta nueva, y esperó que cumplieran con aquel compromiso, pa' poner su atención.
Eran dos payadores, sus versos inventaban, lo mesmo que él hacía, por su don natural; cuando cerró la noche, los vecinos llegaban y armando una tarima, desde allí brindarían la canción nacional.
Se acomodó la gente, los cantores llegaron, las guitarras pulsaron dispuestos a cantar; se dispuso el ambiente y se asentó el silencio, y naide se movía, como una reverencia, con ganas de escuchar. |