Entre el silencio pampeano como un ¡ay! Indefinido, se oye así como un gemido que cunde por todo el llano; la noche en su negro arcano todo monstruoso nos da, hasta el grito del chajá se asemeja a un ser viviente... ¡Es la tradición doliente que llora porque se va!
Las aves con triste acento preludiando a los gemidos, abandonan a sus nidos con negro presentimiento, se une al gemido, el lamento del arroyo y la cañada, y la luna acongojada apenas, casi, refleja a un gaucho que allá... se aleja con su guitarra terciada.
Con aquel gaucho se va en un presagio de muerte. Esta raza noble y fuerte que siempre perdurará; ¡la pampa no tiene ya más que recuerdo y dolor! ¡Ya murió su trovador!, y en la llanura desierta de noche solo despierta ¡el alma del payador! |