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Nacido en la bohemia (a Roberto Rufino) Tango 2011
Música: Pascual Mamone Letra: Pedro Colombo
En todo el Mercado del Abasto antiguo, lo vieron volando cuando era gorrión. Su trino encantado solía filtrarse entre las clavijas de un piano dulzón. Ahora nos dice: “Fui el pibe del barrio hasta que los hombres me dieron su voz. Mi casa vacía, vistió luto blanco, me hundí en los despojos… Les di el corazón”.
Roberto, nacido en la bohemia, cantante del tabaco que fuma mi tristeza. Mi pieza, desnuda de tibieza, te pide solo un tango para cubrir su anemia. Rufino, dramático y sensible, cantame lo imposible abrime la ilusión. Roberto, cantor de los cantores, nacido en la bohemia ¡llevate mi dolor!
La calle salpica como siempre el barro. Corrientes mastica algún metejón. María, en silencio, se aleja despacio, solo la consuela la voz del cantor: “Quedate tranquila, yo asumo el desgarro, dame tu confianza que a cambio te doy la dulce ternura que alivie tu daño, préstame tus ojos que lloro por vos”.
(12)
LULU (Vals) Letra de Horacio Ferrer Musica de Raúl Garello Compuesto en 1992
Te acordás del café La Poesía, esa mágica noche en San Telmo? Buenos Aires urdió nuestro encuentro, tan romántica y dulce Lulú.
De alegría, de tanta alegría, te hice un circo de mimos y rosas, y la última esquina de aurora nos vio enamorarnos por siempre a los dos.
Este vals te lo escribo con besos, mirá qué lindo que escribo yo rimando lo que vivo con vos.
Y te amo, te amo, te amo, perplejo en los milagros de tu juventud.
Y me tiro desnudo en tu risa y en el tierno bonsai de tus dedos y en tu pícaro cuerpo de miel y de luz, donde muero de amor, mi Lulú.
Los boliches del mundo te quieren, de Berlín hasta Montevideo, encendida de puchos y cuentos, de poupée disfrazada o de clown.
Tan bonita te queda la vida, con tu banda de alegres pinceles, que la gracia de Dios se imagina que ya soy un cuadro pintado por vos.
Este vals te lo escribo con besos, mirá qué lindo que escribo yo, rimando lo que vivo con vos.
Y te amo, te amo, te amo, perplejo en los milagros de tu juventud.
Y me tiro desnudo en tu risa y en el tierno bonsai de tus dedos y en tu pícaro cuerpo de miel y de luz, donde muero de amor, mi Lulú.
(6)
(borrador que será editado) Leí en la mesa Política que Colombo considera un gran poeta a Benedetti. Lo invito a copiar aquí algún poema de Benedetti.
(5)
Tango Música: Juan María Solare Letra: Ricardo Bruno
Si estás lejos, con la nueva tecnología podés ver los techos del Abasto. Los mirás desde arriba. Para mirarlo desde abajo, tenés que estar acá.
Altos sueños gardelianos en el conventillo bajo. Mercado que era un enjambre. Hombres grises. Hombres grises.
Supo dejar arrabales. Y buscó ciudades luz. New York, París, Barcelona iban viéndolo volar.
Él, Maradona y Gatica tienen cielos personales que son jardines de paz o malezas y zarzales.
Desde un Abasto mugroso empezó a escalar el Mudo. Y me dice desde arriba “Venite, que yo te ayudo”.
¿Qué habrá querido decir? El dicho se bifurcaba. O me abrazaba la muerte. O la gloria me abrazaba.
Templo de fruta y verdura. Era un barrio pestilente. No fue una cuna de seda. Fue su voz, su sueño ardiente.
Chicas que buscan el mango. Chatas y después camiones. Hoteles de bajo rango. Fondas como el “Chanta cuatro”.
Sueña la fruta podrida guita que un cafisho cuenta. La noche tres guiños hace en su zarzo de brillante
Desde un Abasto mugriento empezó a escalar el Mudo. Y me dice desde arriba “Venite, que yo te ayudo”.
(5)
Música: Ricardo Bruno Letra: Ricardo Bruno
Hablado: Lindo PH de Castillo casi Canning. Esa Villa Crespo de casas bajas, cerquita de Palermo, mi mudanza final.
La avenida es un outlet En Córdoba está el deslinde. La piqueta del progreso. San Bernardo no se rinde.
Un jardín en el balcón que sus manos atendían. Una terraza con sol y unos hijos que crecían.
Villa Crespo es very tranqui, crisol de credos y razas: un Sarquís, un Ciervo de Oro, Anyelín, pizza y fugazza.
Mi ventana mira al norte y mi corazón también. En mudanza tras mudanza no sé dónde me quedé.
Creí que me encontraría con ABC y con Pugliese. Él se mudó a Balvanera y el café mudó dos veces.
La gente en su sincretismo ha dado en llamarlo "san". Y cerca de Leningrado canta los salmos Morán.
Arroyo que Borges viera. Juan B. Justo. El Maldonado. Sus aguas que suben turbias el día menos pensado.
Mi ventana mira al norte y mi corazón también. En mudanza tras mudanza me fui mudando de piel.
(53)
Tu padre era un tipo raro. No hablaba mucho con vos. Ya no está en ninguna parte. (Si usted quiere, está con Dios.)
Hablale que te contesta. Un algo no se murió Vos hablale suavemente. y a su modo te dirá.
Con cada hijo este padre hará un trato diferente. A unos doma con espuela y a otros doma con palenque.
Querrá a todos como pueda, raramente en tiempo y forma. Tiene un trabajo imposible. Meter la vida en la horma.
Visita muy repentina, más que sueño aparición. Una estela va dejando. Estela por donde voy.
Cuántas batallas he dado para alcanzar esta calma. Aquí se respira lindo. Dicen que esto es el alma.
Estoy soñando dormido. Quizá despierto y borracho. Ya no sé si soy mi padre o alguno de mis muchachos.
Querrá a todos como pueda, raramente en tiempo y forma. Tiene un trabajo imposible. Meter la vida en la horma.
(0)
Poema inspirado en los retratos que me dejó mi hija Liliana, con toda su familia, cuando se autoexpatriaban en busca de futuro. ---------------------------------------------------------------
Están y me circundan los rostros que me duelen. Alargaron sus alas de esperanza y vuelan al futuro. Se llevan el pellejo que me cubre y quedo en carne abierta.
Hay un agrio remanso de palabras mordiéndome los sesos, y un cortejo infinito de preguntas trepando mis costales.
Sé que no hay pájaros eternos que vivan en un nido; y es justo que sus alas merezcan aire y lumbre.
También sé que amanezco despojado, y el viento que me hostiga, hilvana mi tristeza.
Me acurruco más acá de la noche, donde quedan, aún, los retazos del alma y el inmenso silencio caminando el vacío.
Pronuncio la plegaria más alta de mis días abrazando algazaras y diálogos de sol que anuncien el suicidio de mi ego, y enciendan, en el ara más almo de mi templo, las candelas que iluminan sus rostros, igual que nos trae el amor la primavera.
Y, ya, con las mieses de toda la alegría buriladas en las imágenes de los que parten, remarcar el laurel de sus triunfos. Aunque siga el otoño marchitando la rosa y el jazmín de la arcilla primaria, y queden en el tiempo las astillas agudas del destino con los ayes profundos de mi tronco horadado. ---------------------------------------------
Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(0)
En el viejo boliche de los reos, con su funyi de pana muy raído, la mirada perdida y, medio ido, Don Miquele, mastica, su recreo.
Lo visitan los duendes de lo feo y un paisaje de sol descolorido. Retrayendo caminos recorridos, lo esperan: dos caballos y un mateo.
Saca un lápiz de luna, y el poema, estalla en su cuaderno de ilusión, mientras llora de amor su corazón.
Se agigantan los ayes del dilema, y entre versos mordidos de pasión, lo adormece, cantando, un bandoneón. --------------------------------------------
Escrito en mi taller de palabras, el 13 de junio del 2013. En el "DÍA DEL ESCRITOR".
(5)
Un día, igual que hoy, nació uno de los más grandes poetas y escritores argentinos, don Leopoldo Lugones. Este día fue declarado "DÍA DEL ESCRITOR", en Argentina.
FELIZ DÍA PARA TODOS. Elléale.
(3)
Escribió Colombo en otro post:
“Lo cerebral no se conjuga con el alma tanguera. Aunque haya mucho de cerebral y muchas celebridades cerebrales en el tango.”
(12)
Para Isabel, mi esposa. Más allá del instante y la materia. ---------------------------------------------------
Un sollozo de sol y de ternura me enciende la lengua, y trepan los pájaros del llanto por tanta dicha junta. Medio siglo de amor volando entre tus manos, no es cosa de un momento ni pasos de caminos pasajeros.
Ese "huevo de pascua", moldeado en tu labor de repostera, que asiste a la artesana del silencio; que guarda los confites más humildes y el sabor de las hostias de Cristo, se apiada de mis rosas amargas y aviva las candelas luminosas del alma y de mi espíritu.
Ese "huevo de pascua", que guardo en lo más alto de mis sueños, -regalo de tu ofrenda-, me acerca a la estación de lo divino y canta, como canta el amor que aletea en tus venas. ---------------------------------------------------
Escrito en mi taller de palabras, el 2 de abril del 1999. Día de "Viernes Santo". Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(2)
A Liliana Gerardi, mi hija. ---------------------------------------------
Era el tiempo del sol y las palomas zureándole a la vida. Cantabas más adentro de la piel, engastada subcarnal y paciente con el halo febril de la semilla. Venías de la luz para la luz de un nuevo encantamiento, como baja del cielo el arco iris. Traías el templo sonoroso del odeón, la voz que alzó la sangre del trueno y del relámpago para brotar en lumbre. Y fuiste primavera en pleno otoño inserta en los jazmines de la tarde. Me zumban las abejas operarias en el dulce panal de mis costales.
Dios te puso un buril entre tus manos para darle a este mundo el sol de tu sapiencia y tus imágenes. Y, yo, recorro, sueño y te agradezco el alba de tu don. -----------------------------------------------------
Escrito en mi taller de palabras, el 22 de octubre del 1997. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(0)
Vals 2005
Música: Juan Vattuone Letra: Juan Vattuone
Lucecitas de varios colores con un gnomo que sabe creer y ese ángel mirando de adentro el fiel movimiento que tiene la fe.
El poeta de guerras perdidas lleva sus heridas en toda su piel, y el remedio que halló para eso trepar por el cielo y lo ve quien lo ve.
Hay un piano que busca reparo que acaricien las seis menos diez. Cuando llueve se ven los paraguas que pasan corriendo detrás de un mantel.
Ay, Tuñón que te vas por las mesas cuando la belleza del atardecer te provoca llovizna en los ojos de todas las veces que te vio nacer.
Y otra vez en el último verso se juntaron ese atardecer con el Tata cantando bajito por los arrabales a las seis menos diez. Y llegaron los dos a la cita bajo la llovizna a las seis menos diez.
Dos marinos del año que viene, prostitutas sin luna de miel y los chorros que viajan en coche con sus soledades en putas de pie.
Y detrás se vienen los fracasos con pancartas de un “te quiero che” barriletes con forma de estrella clavado en el alma de un niño ciprés.
Y otra vez en el último verso se juntaron ese atardecer con el Tata cantando bajito por los arrabales a las seis menos diez. Y llegaron los dos a la cita bajo la llovizna a las seis menos diez.
(3)
Para Daniel Gerardi, mi hijo. ---------------------------------------------
Eras el rostro del asombro, la incógnita en el alba primordial de la aurora. Caían en los ojos las lilas de la lluvia y ardías esperanzas.
Un sol desde otro sol maduraba la primigenia mies. Tu madre y yo probábamos el pan de los instantes y el trigo de tus hormas. Era egregio el telar que te urdía en silencio.
Traías el rojo del fervor escondido en la mirada de las fraguas que encumbran el fuego incandescente de la primera forja. Y fuiste un engranaje azul para mover motores; el as de la mecánica, el vítor de los astros; la dignidad del hombre.
Por eso, tu madre y yo te dimos la alegre bienvenida. ------------------------------------------------
NOTA: Hoy, Daniel está al mando de una gran empresa familiar: GERARDI MOTOR SPORT. Los invito a que vean: www.gerardimotorsport.com Especialmente si son amantes del automovilismo. Gracias. ----------------------------------------------------------------------
Escrito en mi taller de palabras, el 22 de octubre del 1997. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(0)
Para Agostina Liliana Vidable Gerardi, mi nieta, emigrada con sus padres a Flórida - EE.UU. -----------------------------------------------------------------
Por encima de la tristeza tengo un canto de sol que mece las retamas de mi sangre animando las alas que en mi silencio añoro.
El viento enhebra notas y acollara alegrías con el rostro y la imagen de tu imagen.
Las palmas aplauden el instante celeste, y tu voz me devuelve mi pequeña canción: "Yo tuve entre mis manos una rosa que era blanca y era mía. Por esas cosas raras de la vida, hoy, mis manos, van vacías. Y giro en soledad con luz de anochecer, me falta aquella voz que compartía. Y giro en soledad sin luz de amanecer, sin ti, yo nada soy, amiga mía".
Se apagan las estrellas del recuerdo, y el viento te acurruca, cual una palomita, en la enhiesta araucaria de mi memoria. ---------------------------------------------
Buenos Aires, Hotel Adrazi (Santiago del Estero 349), habitación 405, 11 de noviembre del 2000. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(6)
a donde vamos? por mas que andemos, llegaremos? soñar con insistencia, soñando caminamos a tientas por donde creemos debe estar lo que queremos... con la demencia ligera de un niño aprendiendo a volar de ideas...
(6)
Desde el segundo domingo de mayo pasado, Todo Tango conjuntamente con Rody Groppo, producen un show en el que actúan "Tango a Tres Bandas" e invitados, en CATULO TANGO, en el corazón del Abasto, todos los domingos a partir de las 12 y 30 hs.
El próximo domingo 9 de junio, participará como invitado especial, el Dúo Bertero-Trepiana. Los precios son accesibles y, el espectáculo cuenta con todo nuestro aval.
LOS ESPERAMOS en Anchorena 647.
(1)
Para Lucía Antonella Vidable Gerardi, mi nieta, emigrada con sus padres a Flórida - EE.UU. -------------------------------------------
Ahora que en tus muros resuenan las voces de una mujer, los pájaros albos de mi memoria regresan al zureo de aquella torcacita que era niña.
El aire selecciona el eco de otro tiempo, y veo en mis retinas las rosas alegres de tu sonrisa.
El patio y el jardín se llenan de palabras que danzan igual que golondrinas en el centro de todos los recuerdos.
Entonces, se anidan, felices, en mis oídos las notas y los versos que siempre repetías: "Negrita, decí que sí. Negrita, no digas no. Negrita, que estoy sintiendo tu cosquillita en el corazón".
La tarde es un torrente de pasado. Una paloma se lleva mi tristeza hasta el confín donde todo es inmenso. Y me quedo con tu alegría. ------------------------------------------------
Buenos Aires, Hotel Adrazi (Santiago del Estero 349), habitación 405, 11 de noviembre del 2000. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(2)
Para Juan Jesús Vidable Gerardi, mi nieto (2 años y 7 meses de edad, hijo de Liliana), emigrado con sus padres a Flórida - EE.UU. --------------------------------------------------------------------
¡¿ Quién llena las horas indecisas del silencio que la memoria recorre con los pies enllagados de tristeza, cuando crecen los cauces y en sus madres las lágrimas caminan el pasado ?!...
La nostalgia es un nudo de niebla indisoluble que amortaja el instante más dichoso.
Ayer, el zonda y la araucaria disputaron sus fuerzas dejando sobre el césped ramajes espinosos y el indicio patente del desorden.
Las fuerzas del aseo me instigan al trabajo, y, sin oír campanas, me impongo la tarea.
Del árbol del pasado se desprenden los frutos del recuerdo. Y es allí, donde suenan a mi espalda las pequeñas palabras de mi duende, ese duende menudo con las alas de un hombre: - "Nonnino, yo te ayudo" -.
Mis cántaros se trizan y el dolor se derrama. Una ráfaga de ausencia me lleva a su país migrante. Yo siento los balazos en el tórax y palpo el estallido hasta en los huesos.
Ahí, mis palabras se declaran sin albas para seguir cantando. ----------------------------------------------------
Escrito en mi casa, el 9 de octubre del 2000. En el jardín, a la sombra del ciprés y la araucaria. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
(0)
"Para mi hija Liliana. Emigrante con su familia a Flórida-EE.UU." --------------------------------------------------------------
Es triste el sol de los domingos sin alas de retoños en el patio. Presiento un viento muerto de inmensa soledad. No hay pájaros de asombro ni pasos infantiles girando en la alegría de la casa.
Abro las puertas de mi salón invicto, -el de mi herido tórax-, y palpo en el latido de la sangre el vuelo de mis vástagos: -mis niñas torcacitas y el pájaro del canto-, silentes, anidados en el vagón del alma que parte dejando las imágenes de sus brotes primeros, igual que se marchitan las flores en un ramo de ilusiones.
Tengo llanto interior que inunda el sol y las palabras de mi lengua y agita las cenizas oscuras de la angustia.
Me atasco en un cañón de altísimos paredones sombríos por donde nadie trepa. Me asfixian las rocas de los muros paralelos que aprietan mis temores.
Levanto los iris hacia la luz celeste de las verdades y no encuentro una nube capaz de hacer llover una gota de paz para el sosiego.
Me acurruco en la silla poltrona del domingo; desparramo mis ojos; no hay sol. La alas invisibles del recuerdo me atrapan en medio de la inmensa soledad. --------------------------------------------------
Escrito en mi casa, el 12 de septiembre del 2000. Del libro POETAS ARGENTINOS DEL SIGLO XXI. Sol Editora Argentina. 2001.
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