oco se ha escrito sobre la influencia que han tenido sobre los músicos
de los primeros veinte años del siglo XX los sucesos y los hechos
cotidianos que se daban en esa época.
Todos o casi todos los temas fueron llevados al pentagrama por los
compositores: la política, el deporte, las hazañas de
los valientes que forjaron nuestra incipiente aviación, los
juegos infantiles, los personajes de Buenos Aires, las propagandas
comerciales, etcétera. Estos temas y muchos más fueron,
sin duda, una parte importante de los cimientos de nuestro repertorio
tanguero.
Comenzamos con los tangos compuestos en homenaje a los héroes
de nuestra incipiente aviación. Sin duda, el Ingeniero Jorge
Newbery fue el aviador a quien se te dedicaron más temas. Así
tenemos:
"Jorge Newbery", de Aquiles Barbieri.
"Prendete del Aeroplano", de José Escurra. Dedicado
al Presidente del Aero Club, señor Jorge Newbery.
"De Pura Cepa", de Roberto
Firpo. Dedicado al distinguido Sportman Jorge Newbery.
"Newbery", del guitarrista Luciano Ríos.
"Un
recuerdo a Newbery", de José Arturo Severino. Dedicado
a la memoria del malogrado aviador argentino Jorge Newbery, mayo de
1914.
"Tu Sueño", vals de Eduardo
Arolas, Dedicado al malogrado Jorge Newbery.
"Matienzo (Perdido en las cumbres)", de Udelino Toranzo. «A la memoria del malogrado
aviador Benjamín Matienzo».
"Zanni", de la guitarrista Ana S. de Cabrera, con motivo
de la doble travesía de los Andes.
"Zanni - Beltrán", de Elio Rietti, dedicado a los
intrépidos y valientes aviadores Pedro Zanni y Beltrán.
"El Gato", de Atilio Cattaneo, dedica, do al Teniente 1º
Pedro Zanni, apodo que le valió porque a pesar de sufrir varios
accidentes siempre salía ileso.
"Cattaneo", de Francisco Peirano, al intrépido e
insigne aviador italiano Atilio Cattaneo.
"El Cabo Fels", de Pedro Sofía, como tributo y admiración
por su admirable travesía en aeroplano sobre las aguas del
Plata.
"Don Teodoro", de Vicente Mazzolo, al joven piloto cabo
conscripto Teodoro Fels, con motivo del vuelo a Montevideo, en diciembre
de 1912.
"Almonacid", de Agesilao Ferrazzano, al valiente aviador
Vicente Almandos Almonacid.
"El Trío", de Santos Aschieri (hijo), a los Ases
de la Aviación Argentina, Capitanes Antonio Parodi, Pedro Zanni
y el Capitán de Fragata Marcos Zar.
"Olivero", de José
Martínez, al intrépido aviador argentino Eduardo
Olivero.
"Vuelo Nocturno", de Domingo Salerno, al valiente aviador
argentino Vicente Almandos Almonacid por su vuelo nocturno.
"De ida y vuelta", de Ana S. de Cabrera, al aviador Antonio
Parodi, como homenaje a su viaje de ida y vuelta a Chile.
"El Pampero", de Luis Sanmartino, dedicado al famoso globo
donde Eduardo y Jorge Newbery encontraran la muerte.
Con respecto a los "tangos patrióticos", sus autores
volcaron en ellos acontecimientos personales o pasajes importantes
relacionados con nuestra Independencia. Entre ellos podemos citar:
"Acorazado Rivadavia", de Ángel
Villoldo. Compuesto con motivo de su incorporación a la
Armada Argentina.
"Acorazado Rivadavia", de Carmelo Liparini. También
motivado por su incorporación a la Armada Argentina.
"Acorazado Moreno", de Fortunato Cardullo. Con idéntico
motivo que los dos anteriores.
"Independencia" de Alfredo
Bevilacqua, con motivo del Centenario de la Revolución
de Mayo el 25 de mayo de 1910.
"Fragata Sarmiento", de Luis Conde, dedicado a la Fragata
del mismo nombre.
"Reconquista", de Alfredo
Bevilacqua.
"Curupaytí", de Augusto
Pedro Berto.
"Cancha Rayada", de Alejandro Rolla.
"Primera Junta", de Alfredo
Bevilacqua.
"9
de Julio", de José
Luis Padula.
"25 de Mayo", de Eduardo
Arolas.
También fueron numerosos los tangos compuestos relacionados
con sucesos y personajes varios. Algunos de ellos son:
"La Carreta", de Octavio Barbero, dedicado al tranvía
a caballo.
"El Eléctrico", de Vicente
Greco. Dedicado al tranvía eléctrico.
"El Eléctrico", de Carlos Masla. También
dedicado al tranvía eléctrico.
"El subterráneo", de Joaquín Cortes López,
con motivo de la inauguración del subterráneo Plaza
de Mayo - Primera Junta, noviembre de 1913.
"María Barrientos", de Ernesto Zambonini, dedicado
a la gran cantante española con motivo de su actuación
en Buenos Aires.
"Prohibido Fumar", de Vidal Cibrián, compuesto
con motivo de la prohibición de fumar en los tranvías.
"Peligro", de David Fiore, compuesto con motivo de la
llegada de los primeros automóviles a Buenos Aires.
"Alfonsito", de Osmán
Pérez Freire, con motivo de la visita del Rey de España
Alfonso XIII a la Argentina.
"El Negro Raúl", de Ángel Bassi. El negro
Raúl Grigeras, personaje popular de Buenos Aires, vagabundo,
al cual usaban los niños bien para sus diversiones.
"La compadrada del cometa", de José Rodas, con
motivo de la aparición del cometa Halley.
"A Trípoli se van", de Rómulo Pane, dedicado
a los italianos residentes en la Argentina que volvían a Italia
para combatir en la guerra contra Trípoli.
"Qué Noche",
de Agustín Bardi,
con motivo de la primera nevada en Buenos Aires, en 1918.
"Fuera del ring", de Armando Fernández, compuesto
con motivo de la pelea por el campeonato mundial de peso pesado, Firpo
vs. Dempsey, en la cual Luis Ángel Firpo sacó fuera
del ring a Dempsey.
"Carlitos Chaplin", de José A. Molet. Dedicado
al Genial cómico del cine.
También los juegos infantiles de la época eran motivo
para que se hicieran tangos con sus nombres. He aquí algunos
de ellos:
"Ta Te Ti", de José
María Rizzutti.
"Cara o cruz", de Domingo Fortunato.
"Gallo Ciego", de Agustín
Bardi.
"La Pandorga", de Guido
Vanzina Pacheco.
"El Barrilete", de Guido
Vanzina Pacheco.
"La Primera sin tocar", de Anselmo
Aieta (esta fue su primer obra).
"Chirulote", de Julián Robledo. Era un aro de hierro
o chapa que se hacía rodar con un alambre grueso que lo hacía
girar.
Los vendedores ambulantes, las mercaderías ofrecidas y los
encargados de determinadas tareas relacionadas con la comunidad también
tuvieron sus tangos. Aquí algunos de ellos:
"Todo a veinte", de José Felipetti. Vendedor ambulante
mayormente de nacionalidad turca, que vendía baratijas.
"Cosa linda barata", después "Bar Exposición",
de Luis Teisseire,
los mismos personajes de "Todo a veinte".
"El Gringo", de René Liaz, dedicado al frutero ambulante,
en su mayoría italianos.
"El Tano Nicola", de Luciano Bonell, como homenaje a los
italianos que deambulaban por Buenos Aires, dando vuelta a la manija
de los organitos, que fueron los primeros que introdujeron el tango
en los hogares porteños.
"El bollitero", de Próspero Cimaglia, persona encargada
de limpiar las calles del estiércol de los caballos que, en
inmensa mayoría, arrastraban los carruajes. Posteriormente,
fueron llamados barrenderos.
"Ajo y cebolla", de Rafael Cattalano, al vendedor de ajos
y cebollas.
"El cebollero", de Ángel
Villoldo, dedicado al vendedor de ajos y cebollas.
"El Farolero", de Arnaldo Barsanti, encargado todas las
tardes, antes de oscurecer, de encender los faroles de las calles,
que en ese tiempo se alimentaban a gas.
"El Manisero", de José A. Grosi, personaje popular
hasta los años 40, que vendía maní calentado
en un pequeño horno ambulante.
"El Escobero",
de Ambrosio
Radrizzani: vendedor ambulante de escobas.
"Canillita",
de Osmán
Pérez Freire: vendedor ambulante de diarios.
"Canillita",
de Julio César
Sanders, Daniel López
Barreto y César Felipe
Vedani: de la película homónima.
"Resaca", de Juan Faillace: vendedor de tierra negra abonada
para plantas.
Asimismo, fueron numerosos los tangos compuestos como homenaje a
las firmas o productos comerciales:
"Tigre Hotel", de Rosendo
Mendizábal. Dedicado al famoso Hotel de la localidad de
Tigre.
"Kalisay",
de Ángel Villoldo,
dedicado a otra tradicional bebida.
"Fray Mocho", de Ángel Bassi, dedicado a una popular
revista de los años 1910 - 1920.
"Los carruajes de Mirás", de P. A. Garbagnoli, dedicado
a la Casa Mirás, importante casa de alquiler de carruajes.
"Pineral", de Ángel
Villoldo, dedicado a la tradicional bebida.
"A la ciudad de Londres", de Juan
Nirvassed, dedicado a la tradicional tienda de Buenos Aires, en
los primeros años de este siglo.
"A la ciudad de Londres", de Ángel
Villoldo, con idéntico motivo del anterior.
"Hesperidina",
de Juan Nirvassed,
dedicado a la bebida de ese nombre.
"Muy del Bubú", de Juan Spreafico, dedicado a una
popular galletita de la Casa Bagley.
"Convidá con chocolate", de Guido Vanzina Pacheco,
dedicado a la firma Saint Hnos. fabricantes del chocolate Águila.
"El Columbia", de Orfeo Giudice, dedicado a Don José
Tagini, propietario de los legendarios discos marca "Columbia
Record".
"Radiolina", de R. Ginerca Ferrer, dedicado a esa marca
de kerosene para lámparas de alumbrar.
"Sin Marca", de Esteban González, dedicado a esa
marca de cigarrillos.
"Echale Bufach al catre", de José María Tagle,
dedicado al insecticida Bufach.
"Echale Piloil a la pelada", de Rafael Russo, dedicado a
Piloil, producto para evitar la calvicie.
"Comprá en lo de Gath & Chaves", de Luis Chiappe
Ducca, dedicado a la popular tienda de Buenos Aires.
"Hoy llegó el dulce de leche", de Juan
Nirvassed, dedicado a la fábrica de productos lácteos
"La Martona".
"Libre del Trust", de Luis Buttaro, dedicado a Piccardo
y Cía. Productores de los cigarrillos marca 43.
"La Nación", de Próspero Cimaglia, dedicado
al popular diario porteño.
"El Nacional", de Francisco Cafiero, dedicado al famoso
café del mismo nombre.
"La Razón", de Luis Chiappe, dedicado al diario del
mismo nombre.
"No se puede con Muñoz", de Arnaldo Barsanti, dedicado
a la sastrería porteña Casa Muñoz.
"Gran Hotel Victoria", de Feliciano Latasa, dedicado al
Hotel del mismo nombre.
"P.B.T.",
de Pedro Aicardi,
dedicado a la popular revista de principios de siglo.
"Omega", de Emilio De Caro, dedicado al conocido vinagre
del mismo nombre.
"La Negra", de Enrique
Delfino, dedicado al famoso frigorífico del mismo nombre.
Y como no podía ser de otra manera, las casas de bailes y
los bailarines tuvieron sus tangos:
"Palace de Glace", de Juan
Carlos Bazán, dedicado al famoso palacio de igual nombre.
"La Vasca", de Juan
Carlos Bazán, dedicado a María Rangolla, dueña
de la famosa casa de baile.
"Ca-ra-ca-fú",
de Juan Maglio, dedicado
a la Academia de Baile que dirigía el Vasco
Casimiro Aín.
"La Hora", de Domingo Salerno, dedicado al bailarín
del mismo sobrenombre.
"El Pollo Ricardo",
de Luis Fernández,
dedicado al bailarín Ricardo Scandroglio (El Pollo Ricardo).
"Rodríguez Peña", de Vicente
Greco, dedicado al famoso salón de baile del mismo nombre.
"Chikoff", de Manuel
Jovés, dedicado a Juan de Chikoff, profesor de baile del
Plaza Hotel.
Y encontramos, asimismo, numerosos tangos con dichos comunes de la
época:
"Aquí esta el Queco", de Juan Carlos Basavilbaso.
"Está cabrera mi prienda", de Próspero Cimaglia.
"Agarrame en esta vuelta", de Joaquín Cortés
López.
"Que florcita pa' mi ojal", de Mauricio Mignot.
"Que chinche pa' mi colchón", de Justiniano Caminos.
"Papita pa'l loro", de Ángel
Villoldo.
"Nene no te resfriés", de Esther I. Seoane.
"Afilame que me gusta", de A. Peloso.
"Que Pimpollo", de Rafael Fracassi.
"Haceme venir la risa", de Mauricio Mignot.
"Agarrate nena que hay marejada", de Ernesto Sola.
"Dale perejil al loro", de Ernesto Manfredi.
Y sería largo seguir nombrando porque es infinita la cantidad
y porque con los aquí señalados yo creo que están
las pruebas suficientes como para afirmar que en los primeros 20 años
de este siglo los músicos estaban consustanciados con los personajes
y las costumbres de Buenos Aires.