Sollozó el bandoneón congojas que se van con el anochecer. Y como un corazón, el hueco de un zaguán, recoge la oración que triste dice fiel mujer.
Lloró la milonga, su antigua pasión, parece que ruega consuelo y perdón. La sombra cruzó por el arrabal de aquel que a la muerte jugó su puñal.
Dos viejos unidos en un callejón, elevan las manos por su salvación.
Y todo el suburbio, con dolor, evocan un hondo drama de amor. Conmovió el arrabal con largo estremecer el toque de oración.
Con gran pena y sentimiento dolor sentimental embarga a la mujer en tanto el bandoneón reza de un querer.
Letra firmada con el seudónimo Luis Mario. |